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3 de octubre de 2007

Un Estudio de Kodak "Revela" que el 75% de los Profesionales Seguirá Usando Película

Pese a su contundente apuesta por un futuro digital, Kodak ha encargado un estudio cuyos resultados son poco menos que peculiares. Según éstos, el 75% de los fotógrafos profesionales seguirá usando película química, aunque dispongan también de equipos digitales. Si bien se habla del mercado estadounidense, la firma asegura que en Europa se llega a similares conclusiones.

Convivencia entre la tecnología digital y los soportes químicos tradicionales. Ésta es la idea que defiende Kodak a raíz de los chocantes -aunque previsibles, dadas las circunstancias- resultados obtenidos en un estudio encargado por la marca y realizado entre 9.000 fotógrafos profesionales en Estados Unidos.

Según esta información, el 75% de los encuestados asegura que seguiría trabajando con película, pese a que muchos de ellos también han recurrido a la tecnología digital. Y es que el 68% dice preferir los resultados de la película frente a los digitales "para ciertas aplicaciones".

Estas conclusiones coinciden plenamente con un estudio similar realizado en Europa y que, según Kodak, arrojaba similares cifras. En este caso, más de dos terceras partes de los profesionales del viejo continente se mostraron dispuestos a seguir recurriendo a los haluros de plata.

Unos datos que contrastan con un informe publicado por InfoTrends a principios del pasado año. Frente al 75% de Kodak, en aquel estudio se matizaban muchos más los datos sobre el uso de la película entre los profesionales: sólo el 65% de ellos seguía recurriendo a ella "ocasionalmente".

Más contundentes eran las previsiones realizadas por InfoTrends, que pronosticaba que en el año 2010 el 90% de las fotografías realizadas por profesionales serían ya de origen digital.

:: MOMENTO DELICADO

Si las conclusiones del estudio resultan curiosas, no sorprende menos el hecho de que Kodak se salga ahora de la clara vía digital trazada en los últimos tiempos por su máximo dirigente, Antonio Pérez, con esta suerte de alegato en favor de la fotografía tradicional.

Pese a la aparente rentabilidad que aún tiene este negocio para Kodak, no hay que olvidar que el informe se ha hecho público poco después de un hecho suficientemente esclarecedor y delicado: la voladura de las históricas factorías de la multinacional en Rochester.

:: SUPERIORIDAD DE LA PELÍCULA

Más allá de la aparente predominancia de la película en el sector profesional, Kodak también concreta algunas de las preferencias de estos fotógrafos.

Así, se van desgranando las supuestas ventajas del soporte químico, como su mayor capacidad para capturar información al trabajar con formato medio o placas, así como para conseguir imágenes de aspecto "tradicional".

Otros motivos, como la latitud de la película, su capacidad para captar mayor información en luces y sombras o sus ventajas a la hora de crear archivo también aparecen en la lista.

No obstante, Kodak matiza la querencia de los encuestados por las imágenes en blanco y negro. Un detalle que bien podría explicar los resultados del estudio, teniendo en cuenta que este segmento sí mantiene a día de hoy un importante nicho de usuarios tradicionales.

Aunque el cese de la producción de algunas líneas de negocio de Kodak dificulta cada vez más encontrar cierto tipo de películas, alguno de los encuestados no duda en defender la imbatibilidad de la mítica Tri-X para la fotografía en blanco y negro.

Los 10 errores de la fotografía digital

La fotografía es una afición fascinante... Por un lado, nos permite viajar en el tiempo: revivir momentos pasados, recordar a gente querida, volver a estar en hermosos parajes, visitar de nuevo bellas ciudades... Por otro, es un medio como pocos para recoger un instante cautivador y poder reproducirlo en un pedazo de papel. La capacidad que tiene una fotografía para contar una historia no debería verse limitada por nada, y menos por los típicos errores que todos, en algún momento u otro hemos cometido, y constituyen los 10 errores de la fotografía digital. ¿Sabes cuáles son?.

Estos son (en mi modesta opinión) diez de los errores más frecuentes que el fotografo aficionado suele cometer:

  • No leer el manual de instrucciones que acompaña la cámara. Si no sabes cómo funciona no podrás usarla convenientemente.
  • Reducir la resolución de las fotos para que quepan más en la tarjeta. Compra una tarjeta de mayor tamaño: merece la pena.
  • Pensar que el flash que incorpora la cámara alcanza más allá de 4 metros. No pierdas el tiempo: no se va a ver nada más allá en condiciones de oscuridad.
  • No hacer copia de seguridad de las fotos. Conviene ser muy organizado. No te arriesgues a perder el recuerdo de momentos inolvidables.
  • Manipular las fotos y no guardar copia del original. A veces puedes querer sacar más de una foto del original. Otras... te has pasado con los retoques y es necesario volver atrás.
  • Colocar el dedo sobre el flash cuando éste es necesario. En el momento es posible que no te des cuenta, pero después...
  • Usar el zoom digital. No merece la pena: para aplicar zoom digital siempre hay tiempo después (aunque no es recomendable más que un puñado de casos).
  • Tapar el sensor de enfoque con el dedo. El resultado será desastroso y es posible que no lo aprecies hasta ver la foto en el ordenador.
  • No recargar las baterías antes de salir con la cámara. Llega el momento clave y... ¡plaf!... ¡adios batería!
  • No vaciar la tarjeta de memoria antes de salir con la cámara. Llega el momento clave y... ¡plaf!... Imposible realizar la fotografía: memoria llena.


Es posible que hayan quedado otros muchos en el tintero de igual o mayor relvancia aún. Pero de lo que no cabe duda es que, si no cometes estos, la calidad de tus instantáneas te lo agradecerá.

16 de julio de 2007

La Fotografía digital, Internet y los derechos de autor

Por Mariano Molinari
(Copyright Mariano Molinari)


Casi todos los fotógrafos hemos sufrido alguna vez algún atropello a los derechos de autor, tanto el socialero a quien un cliente le exige la entrega de los negativos de un casamiento, el reportero gráfico que ve a los grandes medios revender sus imágenes una y otra vez, como el fotógrafo comercial y publicitario a quien alguna empresa decide no pagarle las fotos o utilizarlas sin su permiso.

Ahora, la fotografía digital e Internet representan un nuevo campo de batalla en la lucha por los derechos de autor de los fotógrafos.

Sin ir más lejos, hace unos meses, un cliente me preguntó si yo había revendido a un diario cordobés una foto mía (un retrato) usada con exclusividad en la ilustración de la memoria y balance de un banco unos años antes.
Por supuesto que yo no había vendido dos veces esa foto exclusiva. Pero la persona retratada se vio en las páginas de ese diario y puso el grito en el cielo (con justa razón).

¿Cómo llegó mi foto, sin autorización, desde esa memoria y balance del banco a las paginas con notas promocionales de un diario?

Reconstruyamos un posible curso de acción. La nota promocional en la que se usó mi foto se refería a telefonistas. Si ustedes tipean la palabra “telefonista” en el buscador Google, limitan la búsqueda a Argentina , y abren la pestaña Imágenes verán aparecer una foto de una telefonista. Dicha foto figura en mi web como muestra de mi trabajo y se puede ingresar a www.molinarifoto.com.ar a partir de un click sobre ella. Los invito a hacerlo. La foto corresponde a la memoria y balance de un prestigioso banco del interior del país.

La persona responsable de la nota en el diario pudo haber hecho click derecho sobre la imagen, activar la opción “Guardar Como” y grabar la imagen en su computadora. Luego pudo incluir la imagen en el diseño de la página del diario e imprimirlo con toda tranquilidad.

Lo mas gracioso del caso fue que si bien esta persona había levantado la foto de mi web, en Buenos Aires, (...total yo estaba lejos...) el banco y el diario pertenecen a la misma ciudad del interior de la Argentina (cosa que los del diario no sabían). La persona retratada es empleada de dicho banco. De modo que se armo un pequeño escandalete.

Presumo que los editores del diario deben estar sumamente ocupados, porque hasta el día de hoy no me han contestado afirmativa o negativamente acerca de mis consultas sobre este curioso tema.

Las otras alternativas que se me ocurren al modo en que alguien se apoderó de esta foto son:

A- Alguien ingresó en mi estudio y sin que yo lo supiera revisó el archivo con mas de 500 CDs, encontró la foto, la copió en un CD y se marchó sin que yo me diera cuenta.

B- Alguien encontró la memoria y balance original, la fotografió, la destramó, hizo la corrección de color correspondiente y la usó.

De todos modos la sustracción o destrucción de archivos digitales no es delito en Argentina. Baste recordar el reciente fallo que absolvió a un ex - empleado de una empresa que inundó de virus y destruyó parte de los activos digitales de sus ex - empleador. Solo es delito la destrucción física de un disco rígido, pero no el borrado intencional de sus archivos. Según la ley Argentina, los archivos digitales no son cosas judiciables.

Solo es pasible de reclamo el uso de la imagen fotográfica.

Mientras los legisladores se ocupan de temas de mayor volumen económico, los fotógrafos podemos elaborar algunas técnicas destinadas a proteger nuestra propiedad intelectual expuesta en Internet del uso que personas ignorantes o que no valoran la propiedad ajena, dentro de los medios de prensa, la publicidad o las comunicaciones quieran hacer de ella sin abonar la factura correspondiente.

Nuestras páginas web son el equivalente de esas prolijas vidrieras que hace muchos años engalanaban el frente de los estudios fotográficos, en los barrios y en el centro de Buenos Aires y en las ciudades y pueblos del interior.
¿Qué hubieran pensado nuestros antiguos colegas si alguien les escamoteaba una foto de la vidriera o les sacaba una copia a través del vidrio?
De todas maneras el problema siempre existió. Yo he visto muestras de retratos de Witcomb con un humillante perforación que decía “Muestra”, para que la foto no pudiera ser exhibida con orgullo en ningún salón elegante. También he visto muestras de retratos amarillentas de los años 50 de un fotógrafo de la calle Gaona con un sello al dorso que rezaba: “Muestra sin fijar”. Cambia la tecnología, pero no la condición humana

¿Cómo podemos protegernos y exhibir nuestros trabajos en la Web sin temor a apropiaciones indebidas?


Acá van algunas recetas:
Use números de código en vez de nombres descriptivos.
En vez de titular con un nombre descriptivo los archivos de sus fotos subidas a la web, asígneles un nombre en código. Cambie nombres como “Atardecer otoñal” por AO3456. De ese modo sus fotos quedarán a salvo de los buscadores de imágenes.

Use Flash
Los sitios hechos en Flash compilan todo el contenido en un archivo SWF, que es el que se ejecuta dentro del navegador. Allí es imposible usar la opción del click derecho y “Guardar Imagen Como”

Use Javascript
Existen códigos de Javascript que inhiben el uso del click derecho e incluso despliegan un mensaje del tipo “No se le ocurra copiar esta imagen”

Pise las fotos
Un texto semitransparente con nuestro nombre o logo superpuesto a la foto puede permitir que la apreciemos, pero que no se pueda usar en ningún medio.
Esto es particularmente útil a los retratistas o socialeros que quieren entregar muestras en CD u on-line sin temor a los pícaros

Reclame
Siempre que vea un uso indebido de sus imágenes reclame ante quien las usó. De este modo iremos terminando con la idea de que es posible apropiarse de los derechos ajenos sin que pase nada. Asesórese con fotógrafos que hayan experimentado situaciones similares y con abogados expertos en el tema. Quien dijo que todo está perdido?